COMO INTERPRETAR EL CERTIFICADO ENERGÉTICO

Desde su entrada en vigor, el certificado de eficiencia energética ha dado mucho que hablar desde diferentes puntos de vista: cuánto costará el registro en Industria, la guerra de precios de los técnicos, quien está o no cualificado para realizar un certificado, etc.,… pero poco se ha explicado de cómo le afecta al propietario, y en especial al comprador o futuro inquilino, la calificación energética obtenida.

El mercado inmobiliario español desgraciadamente lleva años en caída libre y muchos se preguntan cómo le afecta la calificación del mercado inmobiliario a la dinamización del mismo. ¿Una calificación “mala” puede afectar al vendedor de manera negativa y una calificación positiva le facilita vender mejor y más rápido? A corto y medio plazo creemos que no.

Vamos a detallar como debe interpretar la calificación de una vivienda una persona que vaya a comprar o alquilar una vivienda:

– Según la actual normativa de calificación energética  las calificaciones pueden ser  A,B,C,D,E,F y G

– Las calificación A,B y C son indicativo de menor consumo de energía, F y G todo lo contrario, mayor consumo por lo tanto mayor gasto económico.

– Según lo comprobado hasta la fecha, en España la mayoría de las calificaciones están entre las letras D y E por lo que estas letras marcarían el “aprobado” en materia de eficiencia energética

– En este sentido se podría estimar que, por ejemplo, para una vivienda tipo con un recibo medio de suministros de 60 €/mes  supondrá que si tuviera calificación:

  • Calificación energética: A gastaría menos que la media (un máximo de 35€)
  • Calificación energética: B gastaría menos que la media (35€ a 45€)
  • Calificación energética: C gastaría menos que la media (45€ a 54€)
  • Calificación energética: D gastaría  la media (57€ a 60€)
  • Calificación energética: E gastaría  la media  (60€ a 66€)
  • Calificación energética: F gastaría más que la media (66€ a 75€)
  • Calificación energética: G gastaría más que la media (un mínimo de 80€)

Esto aplicado al mercado de alquiler de viviendas habría que interpretarlo de la siguiente manera: Cuando uno pretende irse de alquiler hay que recordar que por ley es obligatorio que el arrendador nos facilite el Certificado de eficiencia energética pero nunca está de más requerir información al propietario sobre el gasto mensual en energía del inmueble, ya que algunos inmuebles (sobre todo en el caso de alquileres) tienen un precio atractivo en la oferta, que luego no resulta tanto cuando se ve incrementado en los recibos periódicos de luz, gas, etc.

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Fuente extraída de:

https://www.certicalia.com/blog-certificado-energetico/como-interpretar-la-calificacion-energetica-de-viviendas

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